Ya lo sé que no soy tuya,
pero déjame soñar despierta
con aquello que viste
de amor mi amargura.
Lo que se pinta de rosa palo
aunque tu lo veas negro,
pues la ilusión sólo tiene un color,
el que disfraza la pasión
que por ti yo tengo.
No quiero que escuches
ya más mis lamentos.
Me iré por donde vine,
como siempre en silencio.
Días de un ayer escrito
en un paréntesis de tiempo,
que yo no quiero olvidar
aunque tu,
ya lo hayas hecho.
El cordel que a ti me ataba
se rompió de repente
y el cabo que dejo suelto
me dejó huérfana,
de corazón y mente.
Pero no te preocupes
aunque mis lágrimas resbalen
yo seré fuerte
para no decirte otra vez,
que mi amor nació del hambre
y de la sed de quererte.
Paseando en calle estrecha
recuerdo tus pormenores
que algún día fueron míos.
Y entre lágrimas traviesas
recorriendo mis mejillas
encontré el salvavidas
que guió mi corazón.
Dime si algún día fue mañana
si la ternura fue quererme,
si el amor no fue mentira
ahora vestido de dolor.
Pues la ilusión de una niña
se dibuja en la arena
de una playa en primavera,
donde el mar
por la noche,
recoge siempre estrellas
dibujando su sabor.
Y aunque nadie se lo espera
la sonrisa siempre vuelve asomar.
La vida es muy sabia
y nos enseña su camino
cada vez que volvemos a andar.
De recuerdos no se vive
aunque sí se sobrevive
si se puede respirar.
En ti he encontrado el oxígeno
que me permite vivir el tiempo
que necesito disfrutar.
Cuando cierro mis ojos
y intento dormir mis sueños
hay algo que aparece siempre
con una sonrisa dibujada.
Es la cara de un ángel
que seca mis lágrimas
derramadas en la almohada.
Dime si algún día fue mañana
para despertar de madrugada
y hacerlo sin dolor,
pensando que fue otro tiempo
el que pasó por calle estrecha
cantando tu canción.
Dicen que saben
que cuentan que escriben,
que quieren y aman,
que piden estrellas,
bajo el mar de la calma.
Que escuchan palabras
de bocas cerradas,
con lenguas calladas
a sentimientos atadas.
Que no tienen miedo
del más feroz silencio
que inunda su alma,
pues todo tiene su tiempo
y su pausa.
Dicen que saben
verdades contadas,
mentiras guardadas
y besos que arden
en sueños de plata.
Tesoros ocultos
de ladrones de pequeñas hadas.
Y aunque en toda sonrisa
haya lágrima callada,
la felicidad es una llama prendida
cuando dicen que saben
que cuentan que escriben,
que quieren y aman,
que piden estrellas,
bajo el mar de la calma.
Acompañame a las puertas
de aquel mi secreto
cerrado a la confianza,
pues de eso no tenemos.
No es que tenga dos caras
pero me guardo algún misterio,
para hablar conmigo misma
cuando ya no te lleve dentro.
Para intentar sobrevivir
al triste momento de la despedida,
me vacunaré
contra la melancolía de no tenerte,
con una dosis de fuerza
y otra, de volver a quererme.
Pues cuando tu te marches
y no me pienses,
mi mente será una trampa
donde intentaré esconderme.
Del recuerdo.
De lo que me dio vida.
Del amor perenne
lleno de tus sonrisas.
De tu deseo
que aun llevo dentro,
pues no tengo llave
para cerrar lo que siento.
Entonces esperaré que se apague
como llama al viento
y que se vuelva a encender
con otro,
en otro tiempo.
Cuando pienso en tu cuerpo
la imaginación me vuela lejos
y no logro controlar los sentimientos
nacidos de mis deseos.
Pues al tocarte la piel siento
que no hay otro magnifico lienzo
donde pintar sin pincel
desde que mis ojos te vieron.
Que por tu boca me muero
no es ningún secreto,
pues callar mi lengua debo
para no auyentar,
de mi lado,
tan preciado tesoro.
Y es que no puedo remediar
el pensar
que tengo ganas de ti.
De tu cuerpo.
De tu alma
De tu sexo,
donde poder encontrar
remedio a todo lo que siento.
Empecé a caminar
para intentar olvidar
que no era yo el sentimiento
que querías encontrar.
Mas no pude seguir
y me paré para decirte,
aunque te sepa mal
que hoy como ayer,
yo,
sigo teniendo
ganas de ti.
Apuntados quedan.
Catalogados por hora y fecha.
Por situación y momento
en mi registro de sueños.
Los instantes,
los suspiros penetrantes,
que envuelve el alma
de aquello que nunca nos sobra,
induciendo al pensamiento
a imaginar imposibles
que debajo de una almohada,
guardo con recelo
para disfrutarlos, contigo a solas.
Dile a tu tiempo
que me deje un rato
y le dibujaré mariposas
dentro del cuerpo.
No es vanidad.
Es un deseo común
cortado en silencios
de no atreverse a opinar
con un beso sellado.
Dicen que todo tiene
su momento y su espacio.
Esperando me quedo
a que me llegue el turno
de realizar mis sueños.
Acariciando los momentos.
Bebiendo de dulces besos.
Comiendo de sentimientos,
dejemos pasar el tiempo.
No pongamos ataduras
a lo que no tiene cerraduras
pues la llave del querer
no hay que guardarla lejos.
Cuando menos te lo piensas
hace entrada triunfal
en un corazón que palpita
más rápido de lo normal,
y pide avasallando
que lo dejes de ocupa
en ese lugar especial.
Todo necesita de alimento
y el deseo en eso
tiene su arte.
A fuego lento,
marcando el momento
pues no necesito pautas
para decirte
cuanto te quiero.
Sólo que dejes amarte.
Déjame tu llave amor
y no pondré condición
sólo un momento de acción,
del que no querrás olvidarte.